La Organización Mundial de la Salud define la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social que no se limita estrictamente a la ausencia de enfermedades”. En el actual sistema sanitario español, parece que tienen poca cabida los tratamientos no alopáticos, pero la tendencia a la medicina natural es un hecho. En algunos hospitales ya se llevan a cabo terapias a base de acupuntura, homeopatía, fitoterapia u osteopatía, como señala el doctor Julio Zarco, profesor de la Universidad Europea de Madrid, en la revista QUO.

La terapeuta de medicina tradicional china (MTC) y especialista en elixires Elena García Morales trae a colación que la propia OMS, en su Estrategia sobre Medicina Tradicional 2014-2023, sugiere directamente a las naciones miembros que incorporen a sus sistemas públicos de salud las medicinas tradicionales y complementarias en el próximo decenio. “En Alemania se puede acudir a un homeópata o a un médico tradicional. En España no se regula la homologación de las medicinas integrales porque no interesa y porque los médicos no quieren perder su hegemonía”.

Acupuntura o Medicina Tradicional China (MTC) y salud Aunque sea poco conocido por el público general, ya hay prácticas con lo que no es la medicina convencional, como ocurrió hace 20 años en la Unidad del Dolor del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, en la que Rafael Cobos fue médico pionero en la aplicación de la acupuntura en el sistema sanitario nacional, cuando las técnicas analgésicas más o menos invasivas, como bloqueo epidural, catéteres espinales e infiltraciones de raíces nerviosas o nervios periféricos, tenían prioridad sobre los fármacos. Señala el médico Cobos, en declaraciones que realizó en su momento a la revista Quo, que se tuvo que demostrar que la utilidad de la acupuntura frente a los procedimientos habituales, así como su rentabilidad y la mejora en la calidad de vida de los pacientes.

medicina y salud No en vano la acupuntura es una técnica de la Medicina China Tradicional (MCT), disciplina ancestral con un enfoque holístico, que tiene en consideración no sólo lo que sucede en el órgano afectado, sino también lo que sucede en todo el organismo. Esta es una de las deficiencias achacables a la medicina convencional occidental, que ve sólo cada órgano en su aspecto anatómico y material. Los pacientes del siglo XXI están buscando tratamientos menos invasivos, con un concepto más activo del enfermo respecto de su implicación con la enfermedad. Ya en 5000 antes de Cristo, “médico-sabios” que formulaban las tradiciones curativas de la medicina tradicional China y la medicina ayurvédica reconocen que los seres humanos están compuestos de mente, cuerpo y espíritu y su salud depende del equilibrio de todos tres factores.

En 2016 se puso en marcha la Unidad de Medicina Integrativa -combina la medicina ortodoxa y las terapias complementarias- del Consorcio Sanitario de Terrassa (CST), en Barcelona, a partir de la información publicada en La Razón. Primer centro sanitario de la Seguridad Social, explica la doctora Cristina Abadía, presidenta del Comité de Salud Integrativa del CST, que «los pacientes atendidos en Oncología Médica, Radioterápica y Cuidados Paliativos pueden acceder de forma voluntaria a los tratamientos que se ofrecen en la unidad que son nutrición, mindfulness, acupuntura y terapia bioenergética, una vez informados por su médico responsable y conjuntamente con los tratamientos convencionales».

Enfermos del futuro con terapias del pasado

La medicina integrativa engloba la medicina convencional y la medicina natural, para poner a disposición del paciente todos los instrumentos posibles para su curación. García Morales opina que “es un falso debate que la medicina china y la ayurvédica no tienen base científica, que son milenarias, mientras que la medicina alopática tiene menos tiempo. ¿La ciencia qué es? pues experimentación y resultados, miles de años sí son base científica”.

El paciente empoderado

Volviendo al enfoque entre la medicina convencional o alopática y la alternativa u holística, la occidental se centra principalmente en la enfermedad, catalogando tipos de dolencias, mientras que la MTC o ayurvédica se enfoca en el enfermo para restablecer el equilibrio perdido debido a la disfunción de los diversos sistemas que conforman al organismo de forma integral. Determina García Morales que “en España hay intereses muy fuertes por parte de las farmacéuticas. Ya se sabe de antes que los propios pediatras casi obligaban a dar leche artificial a los neonatos.

Medicina convencional y salud Señala Juan Abarca Cidón, responsable de HM Hospitales, en El Español, que se está produciendo un alejamiento paulatino de los principios que siempre definieron la atención sanitaria, como la equidad y su alcance universal. La última y única Ley General de Sanidad es de 1986, que apenas ha sufrido transformaciones o ajustes de calado, mientras que la ciencia y la técnica ha avanzado considerablemente y están predominando otras concepciones medicinales, que no se contemplan. Promulgada en plena democracia, pero cuando no había internet y el paciente era un agente pasivo, con la única información por parte de su médico.

El mundo ha cambiado y el enfermo se ha empoderado. “Es un cambio de paradigma” afirma el geriatra y profesor de medicina George Wang por Morrison Medical Center y New York-Presbyterian University Hospital of Columbia, manifestando las carencias del sistema sanitario en Estados Unidos. Wang pone de manifiesto que “se conceptualiza la enfermedad en una o varias partes del cuerpo humano, que son arregladas tal y como se tratara de una máquina con partes más pequeñas y reparables”. Pero es un todo, no son partes inconexas. Se traslada la responsabilidad al enfermo, como se reafirma la acupuntora García Morales: “tú eres responsable de tu enfermedad y en Occidente, el médico es Dios. La gente está demandando ir al origen, no a los síntomas. La medicina alopática no está dando respuestas al estrés, a las enfermedades crónicas, pero la medicina oriental es preventiva, no terapéutica”.

Es imprescindible la actitud positiva y el bienestar emocional, hablado con y por parte del médico, y tratando al enfermo desde el origen de la enfermedad, no con tratamientos sobre los síntomas, sino con distintos enfoques.