El reloj marca las 9:50H de la mañana de un viernes comenzando el mes de junio en la población sevillana de Mairena del Alcor. Acercándonos con el coche al Centro de Educación de Adultos Manuel Gavira Mateos, ubicado en la Villa del Conocimiento y las Artes, nos saluda Carmen, sonriente portando su mochila azulona rotulada con “Seguir aprendiendo”, como si fuera una moza que va al colegio y vamos a hablar de medios de comunicación.

Taller de formación "Medios en Igualdad" para personas mayores. Entramos en el recinto a menos cinco para organizar los materiales. Ya hay un grupo de mujeres esperando, son puntuales la mayoría. Hoy vamos a hablar de “Medios en Igualdad“, cuya finalidad es mejorar y ampliar el acceso a los medios de comunicación, así como ayudar a comprender y evaluar con criterio y sentido crítico la información que reciben de los mismos con el objeto de incrementar los niveles de lectura de la prensa en Andalucía. Y se pone el foco en buenas y malas prácticas en materia de igualdad, así como personas con discapacidad visual y mayores de 55 años.

Comenzamos casi pasadas las diez de la mañana, ya nos conocemos de otro taller anterior. Entramos en materia. ¿Son periodistas? Nos referimos a seis personajes conocidos, que aparecen en televisión, sobre los cuales les preguntamos. Y responden con acierto. Siguen llegando a la clase algunas rezagadas. Y nos fijamos en los periodistas con voz propia. Tienen en su imaginario colectivo a Luis del Olmo, Rosa María Mateo, Jesús Hermida, entre otros porque van describiendo cuando alguno de estos referentes periodísticos estaba en otra cadena de televisión o radio.

La mañana avanza y nuestra clase se anima, más confiada en sus recursos. En cuanto al tema de género, el debate se suscita partiendo de las imágenes de mujeres en noticias, pero ellas bajan a su terreno: “la mujer que aguantaba a su marido y la querida en la misma cama” manifiesta una de ellas; “me he enterado que te has separado, pues hay que ver como te llevaba, echa un pincel; lo conocí con quince años, a ver si a mí me ha merecido la pena aguantarlo” afirma con cierta aspereza María Luisa, que entre líneas nos cuenta su verdadera historia, marcada por los malos tratos.

Asimismo, revisan ejemplos que han salido en las noticias recientemente, como el de la gasolinera que obligaba a sus trabajadoras a llevar minifalda. “Han despedido a unas muchachas porque querían que llevasen minifalda y ellas dicen que para echar gasolina no tienen porqué ponerse minifalda” relata Carmen con argumentos adquiridos.

En la publicidad, nos dice Dolores, persona con cierto grado de discapacidad, acerca de un anuncio de desodorante: “para anunciar un desodorante ponen a una mujer con unos pechos, muy sexual”. No le falta sentido crítico en su testimonio, sus gestos y mensaje es aplastante en cuanto a la cosificación de la mujer y su exposición como mero objeto. 

Tras una pausa para descansar y reponer fuerzas, la discapacidad suscita también manifestaciones, muchas reafirmando el valor de estas personas. Lo tiene claro y recuerdan gratamente a Nuria del Saz, la periodista ciega que fue pionera en trabajar en un medio de comunicación, en Canal Sur Televisión. Así se han dado cuenta de personas que preguntan en el autobús donde hay que bajarse, en cambio personas con discapacidad son autosuficientes con sus propios recursos. 

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